
El Pueblo Otomí recibe a sus visitantes con el corazón en el Dänguu (La Casa Mayor), que es el Centro Ceremonial, es un sitio sagrado y una Capital Actual de la Nación Otomí. Los Däbädi, eran viejos sabios y guardianes de nuestra historia otomí trasmitida de generación en generación, afirman que nuestro origen se remonta a un pasado tan lejano que se va perdiendo en una neblina del tiempo. Somos la Primera Humanidad, el Pueblo más antiguo de Nuestro Continente, de México y de Mesoamérica; que al parecer floreció hace más de 30 mil años. La Cultura Otomí es la madre que dio origen a los pueblos otomangue de muchos troncos lingüísticos como el otomangue, del cual surgen los mazahuas, matlatzincas, tlahuicas, chichimecas y pames. De la Nación Ancestral Otomí surgieron grandes civilizaciones como la Cuicuilca, Tlatilca, Teotihuacana, Cholulteca, Tolteca y Xiquipilca, donde nuestros ancestros fundaron ciudades y centros ceremoniales como la huella de su presencia milenaria. Nuestros antepasados descubrieron el Mfuhthä o Teocintle; inventores del Tihta o Temascal y del Medepa, utilizado para contar el tiempo o calendario. Emplearon formas de comunicación y energía que les permitieron desarrollar una gran civilización expresada en la ciencia, el arte, la literatura y la filosofía muy avanzados, pero desconocidos, hasta la fecha actual en nuestra época por historiadores y estudiantes. El pueblo otomí logró mantener su educación y cosmovisión propia, así como sus instituciones y formas de gobierno, organización y trabajo basados en el Mföxte (vida colectiva y comunal).
En estas tierras el pueblo otomí libró grandes batallas para sacudirse de la esclavitud y del dominio colonial. Por lo que se sumó a las fuerzas insurgentes en la Guerra de la Independencia, y con más de 70 mil indígenas en su mayoría otomíes de la región, el Ejército Realista invasor fue derrotado en la gloriosa Batalla del Monte de las Cruces.
Ante la negación de nuestros derechos, el despojo de nuestros territorios y el maltrato en las haciendas, nuestros abuelos al parecer se unieron al Ejército Libertador del Sur de nuestro General Emiliano Zapata para reclamar "Tierra y Libertad", con tal decisión que se instaló un cuartel zapatista entre los montes otomíes de Ocoyoacac. Gracias a la lucha otomí se lograron recuperar muchas tierras invadidas por terratenientes. En los últimos cinco siglos, el Pueblo Otomí ha vivido en la oscuridad, pero no desistido por lograr cambiar esta situación de sometimiento y exterminio. El Movimiento Otomí Contemporáneo ha iniciado una nueva fase de organización para decidir su propio camino, destino histórico, su vida. Con el Pacto del Valle Matlatzinca se logra impulsar la alianza del Pueblo Otomí con los Hermanos Mazahuas, Matlatzincas y Tlahuicas. Donde se hace el firme compromiso de trabajar conjuntamente por alcanzar nuestras reivindicaciones históricas de nuestras comunidades.Este Centro Ceremonial Otomí es fruto de ese esfuerzo. De este proceso nace para seguir el camino trazado, así surge el Consejo de la Cultura Otomí y el Consejo de la Nacionalidad Otomí, para promover la identidad cultural y lograr el reencuentro y la reunificación de todas las comunidades y regiones de la Antigua Nación Otomí. Con este espíritu las comunidades eligen por usos y costumbres a sus Autoridades Tradicionales. Desde esta visión organizaron el Primer Congreso Estatal de Pueblos Indios en 1994 donde nace el CEPOI (Consejo Estatal de Pueblos y Organizaciones Indias). Por eso participan en el Movimiento Indígena Nacional a través de la Asamblea Nacional Indígena Plural por la Autonomía y el Congreso Nacional Indígena.

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